21/ 10/ 2006 -
Revista de Cultura Ñ - Clarín


Imágenes luminosas

Por Juan Fernando García

Hay un detalle no menor y de suerte extraordinaria: Sangrado es el primer libro que le editan a Reynaldo Jiménez (Lima, 1959) en Buenos Aires. Después de la autogestión, sumado al proyecto de su propia editorial y a un par de libros en el extranjero, el director de tsé-tsé (sello y revista ineludible del mismo nombre) es publicado por bajo la luna, uno de los mejores catálogos de poesía contemporánea.
Aunque la anécdota nada le resta a una poética que desde el juvenil Tatuajes (1981), pasando por Eléctrico y despojo (1984), el doble Ruido incidental/ El té (1990), hasta el voluminoso La curva del eco (1998), han forjado su visión sobre el universo y la poesía. Una búsqueda por el saber, en la indagatoria de objetos culturales que encuentran su "vislumbre" más profundo en los ensayos de Reflexión esponja (2001). Una amalgama de tradiciones, no siempre cómodas para lectores poco entrenados.
Porque más allá de las diferencias entre cada libro, la madurez de la voz que ha ido perfeccionando, tallando, se revela en una pregunta mayor por las palabras y sus sentidos, la posibilidad siempre presente de bucear en sus repliegues. Y de ese buceo, de esa trama radiante parece surgir un libro de impactante belleza como es Sangrado.
De raíz neobarroca, más cercano a los destellos de Lezama Lima y Sarduy que al "barroso" perlongheriano, la poesía de Jiménez tensa el sentido (los múltiples sentidos) y fluye sobre las ruinas de un lenguaje sin época, sin rastros de moda. Como si de verso a verso, de palabra a palabra –con sus consonancias fónicas y semánticas- fuera destejiendo el revés de una trama más profunda: "Por repetición este libro ahueca un abismo anticipado (…) y estas frases: remolino de remos sin orillas".
Esa incomodidad "para lectores no entrenados" no implica hermetismo, y sí una gimnasia para el ojo y el oído. Luminosas imágenes convocadas (que remiten por momentos a universos pictóricos) "El cuerpo es tela bajo el acuático trasluz"; en versos que quedan en "la curva del eco", que es como decir, en sus infinitas posibilidades, como "algas del pensamiento", como una música incesante.

 

 

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© bajo la luna, 2007