La Banda Oscura de Alejandro (poesía),
(segunda edición)
de Arturo Carrera
192 páginas,
$20

 

Sólo la naturaleza
me mantiene en esa leve confusión llamada
«estado de ánimo».
Por ella exijo de un narrador que el clima,
que el paisaje,
que el olor del aire y su miel. Y así,

tesaurizar las sustancias del viento
que envenenarán el alma;
la fiebre de un instante
que desorientará la dicha.

 

"El clima, el paisaje, el olor del aire y su miel": lo que Carrera exige de un narrador lo brinda como poeta, sumándolo como atmósfera levísima al núcleo aéreo ­donde todo peso es pluma­ de su poesía. Así, la banda oscura de Alejandro, esa cinta de cielo más profundo entre el arco iris primario y el secundario, delata la maravilla del artificio, la belleza imposible de la ilusión, las luciérnagas (cada una de ellas un "imperio") que brillan en la sombra del interior de los párpados, porque mirar hacia arriba es mirar también hacia adentro. El arco iris es ilusión, refracción casi imposible de la luz plasmada con un orden en todos los colores. Carrera es un ilusionista que conoce alivio para el truco, y practicándolo lo vuelve posible. ¿Qué hay más allá de la ilusión? La luz que se refracta, la memoria que refleja, las palabras que reaccionan en un concentrado rumor, dispersando lo que somos:


Somos apenas un rumor,
el rumor del sentido

 

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© bajo la luna, 2007